17 octubre 2013

Su generosidad



Un relato de Julio Amigo Quesada


Su generosidad pudo con él, su mente amagaba con la "traición", intentaba romper esa relación de Luis con su corazón que, por otra parte, siempre había sido fluida.


      ¡Cómo había luchado, contra viento y marea, por mantener aislado a su corazón de su entorno más cercano! De aquel entorno que no hacía otra cosa que poner trabas, de una forma inconsciente, a que su corazón se abriera de par de par. Y había conseguido mantenerse a flote, aunque esa "delgada línea roja" quedara muchas veces por debajo de lo sanamente recomendable.


      Y ahora, ¿qué es lo que amenazaba su corazón?, ¿por qué ahora aparecía esa temible diferencia?


      ¡Cuántos recuerdos! En el sentimiento afloraban aquellas dulces ensoñaciones de un "pequeño" corazón, pero rebosante de alegría, pero esas satisfacciones iban siendo minadas por cada uno de los acontecimiento tristes que se hundían dentro de él. 

      Cada espina de esa flor rascaba y manchaba con el resquemor, el dulce corazón de Luis, y una pregunta recurrente golpeaba sin cesar dentro: 

      -¿Por qué?- 
      
      La respuesta a esa "imposible" pregunta, a ese interrogante que abrumaba su vida, la tenía delante de él mismo cuando por las mañanas despertaba, se desperezaba e intentaba recuperar, delante del espejo su propia versión. Él era la respuesta, pues su mente y su sentimiento, su razón y su corazón, eran él.


      Pero esos recuerdos amenazaban con romper la armonía que tanto trabajo había costado mantener, que tanto trabajo había costado... Lágrimas a flor de piel, deseos de abandonar, anhelos de acabar de una vez...


      Y así, su generosidad, el darse a pesar de todo, el abrirse a pesar de las ventanas cerradas, el ofrecerse a un mundo lleno de gritos desgarrados, de promesas incumplidas, de sueños desvanecidos; esa generosidad pudo finalmente con él.


      Sí, a pesar de todos los sinsabores vividos y que aún seguía viviendo por mor de las circunstancias de la vida, la generosidad triunfaba como el sol que, inevitablemente, sale todas las mañanas para dar luz, calor y color, esperanza, cercanía... 

      Sin darse cuenta, o muy consciente de ello, realmente no lo sabía, había empezado o, ¿quizá lo había hecho desde el principio? a quererse, a valorarse a pesar de todos los nubarrones que enturbiaban, día a día, su larga vida.

Había iluminado, había transmitido paz y cercanía (aunque quienes hubiera querido que lo hicieran, no estaban por "esa" labor).

Julio Amigo Quesada


6 comentarios:

  1. Precioso mensaje. Enhorabuena al autor. ¡Qué bonita idea Puri!!! A ver si me animo con algo. Un besote.

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Gracias, Manuela. Le traslado a Julio tu comentario. Ya sabes, las puertas de mi blog están abiertas para ti y para todo el que quiera. Así que te animo a participar con tu aportación.
      Un beso.

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    3. Gracias Manuela, como me halaga que te haya gustado, viniendo de alguien que se dedica a escribir. Saludos.

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  2. Cuando la luna y la marea se serenó en su oleaje y comprendió, que hay amistades que valen su peso en oro.Y sin duda, tu julio, eres uno de ellos..Tu bondad y fortaleza brillan con candor en mi cielo, A vos mi admiración por ser TAN NOBLE CABALLERO...Ese niño Luis era y es todo un ejemplo de CORAJE Y ENTREGA AL BIEN ESTAR DE LOS DEMAS.. Y merece todo lo bueno que le ocurra en la vida..MIL GRACIAS PRINCESO por compartir.Un honnor poder leerte..Besos y abrazos

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    1. Gracias Lina por tus palabras. Ese niño Luis, esa persona tiene esa naturaleza, ha vivido así y ha comprendido que esa es su misión en la vida, independientemente de lo que a él le suceda.
      Y como me halaga que me consideres AMIGO y no solo de apellido, que también, sabes que el sentimiento es recíproco.
      Un abrazo enorme para la dama.
      Julio.

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